China insta a Estados Unidos a “dejar de derrocar” al gobierno venezolano y exige la liberación de Nicolás Maduro
Analistas señalan que Pekín evitará una confrontación directa y limitará su reacción al plano diplomático.
China pidió este domingo a Estados Unidos que libere de inmediato al presidente venezolano Nicolás Maduro y que "deje de derrocar al gobierno de Venezuela", luego de que Washington llevara a cabo ataques militares a gran escala contra Caracas y otras regiones del país y anunciara la captura del mandatario.
En un comunicado oficial, Pekín subrayó que la seguridad de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, debe ser una prioridad y calificó la operación estadounidense como una "clara violación del derecho internacional". El gobierno chino exigió además que Estados Unidos respete la soberanía venezolana y se ajuste a los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Se trata del segundo pronunciamiento de China en menos de 48 horas, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump afirmara que Maduro y su esposa habían sido detenidos y trasladados fuera del país.
Acusaciones de hegemonía y uso de la fuerza
Ya el sábado, Pekín había condenado a Washington por lo que describió como "actos hegemónicos" y un "uso flagrante de la fuerza" contra Venezuela y su presidente, reiterando su llamado a que Estados Unidos actúe conforme al derecho internacional.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores chino insistieron en que los conflictos políticos internos no deben resolverse mediante intervenciones militares extranjeras, una postura coherente con la política histórica de China de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados.
China observa de cerca el escenario venezolano
Según Andy Mok, investigador principal del Center for China and Globalisation, China sigue de cerca los acontecimientos en Venezuela. En diálogo con Al Jazeera, Mok reveló que una delegación china se reunió con funcionarios venezolanos apenas horas antes de la ofensiva estadounidense, lo que refuerza la sensibilidad del momento diplomático.
Mok explicó que Pekín no se mostró sorprendida por la decisión de Washington, dada la magnitud de los intereses estratégicos y económicos de Estados Unidos en la región. Lo que sí llamó la atención —añadió— fue la forma en que se ejecutó la operación, que podría reflejar una estrategia estadounidense de largo plazo en América Latina.
Intereses chinos en juego: petróleo y proyección regional
China es actualmente el mayor comprador de petróleo venezolano, aunque el crudo proveniente de ese país representa solo entre el 4% y el 5% de las importaciones totales de petróleo chino. Más allá de la energía, Pekín ha incrementado de manera sostenida su comercio e inversiones en América Latina, lo que convierte a la región en un eje central de su estrategia hacia el llamado Sur Global.
Mok advirtió que un eventual regreso de una política estadounidense similar a la Doctrina Monroe, que históricamente reivindica a América Latina como zona de influencia exclusiva de Washington, podría aumentar las tensiones entre Estados Unidos y China.
Una respuesta limitada a la diplomacia
Pese a la dureza del discurso, analistas coinciden en que China limitará su respuesta a la protesta diplomática y evitará cualquier forma de confrontación directa.
El analista radicado en China Shaun Rein, fundador del China Market Research Group, sostuvo que Pekín está profundamente alarmado, pero carece de margen para una respuesta más contundente.
"China ha emitido una condena muy fuerte y está trabajando con países de América Latina y el Caribe para decir que esto no es correcto", afirmó Rein. Sin embargo, subrayó que las opciones de Pekín son limitadas.
"No hay muchas cosas que China pueda hacer. Francamente, no tiene el poder militar. Solo tiene dos bases militares fuera de China, mientras que Estados Unidos tiene unas 800", explicó, destacando además que China no tiene una tradición bélica expansiva.
Según Rein, Pekín no recurrirá a acciones militares ni a sanciones económicas, y se concentrará en pronunciamientos políticos y diplomáticos.
Reacciones globales: condenas y apoyos divididos
La intervención estadounidense en Venezuela generó una ola de reacciones internacionales, con posiciones claramente divididas.
Gobiernos de orientación progresista en América Latina —incluidos Brasil, Colombia, Chile y México— han condenado en su mayoría la salida forzada de Maduro, mientras que países con gobiernos de derecha, como Argentina y Ecuador, celebraron el operativo.
Corea del Norte denunció los ataques estadounidenses, calificándolos como "la forma más grave de violación de la soberanía", según informó la agencia estatal KCNA. El Ministerio de Relaciones Exteriores norcoreano describió el hecho como otra prueba del "carácter brutal y arbitrario" de Estados Unidos.
Llamados a la desescalada desde Asia y Oceanía
Desde Corea del Sur, el gobierno pidió una desescalada de tensiones y expresó su deseo de que la situación se estabilice mediante el diálogo.
"Nuestro gobierno insta a todas las partes involucradas a hacer los máximos esfuerzos para reducir las tensiones regionales", señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores surcoreano, destacando la necesidad de que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se restaure la democracia.
El primer ministro australiano Anthony Albanese también se pronunció, respaldando una transición pacífica y democrática en Venezuela, pero subrayando que el derecho internacional debe ser respetado. Su gobierno, indicó, sigue de cerca la evolución de los acontecimientos.
Un país cada vez más aislado
Venezuela se encuentra crecientemente aislada en el escenario internacional, especialmente tras las elecciones presidenciales de 2024, ampliamente cuestionadas por la comunidad internacional. La captura de Maduro y la ofensiva estadounidense profundizaron ese aislamiento y colocaron al país en el centro de una disputa geopolítica de alcance global.


