¿Quién es Nicolás Maduro? El ex chofer de autobús que gobernó Venezuela con mano dura durante más de una década
Una figura central del chavismo, marcada por la represión, las elecciones cuestionadas y el colapso económico del país.
Tras suceder a Hugo Chávez en 2013, Nicolás Maduro gobernó Venezuela durante más de doce años con mano dura, en medio de profundas crisis económicas y sociales, persecución a la oposición y elecciones ampliamente cuestionadas por la comunidad internacional.
Su prolongado mandato, marcado por el aislamiento diplomático y el deterioro interno, habría llegado abruptamente a su fin este sábado, cuando el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que fuerzas de Estados Unidos lo capturaron y lo trasladaron fuera del país.
Un poder sostenido entre acusaciones y resistencia
Maduro, socialista de 63 años y heredero político designado por Chávez antes de su muerte, fue acusado durante años por críticos nacionales e internacionales de actuar como un dirigente autoritario, encarcelando o persiguiendo opositores y organizando elecciones consideradas fraudulentas.
Mientras sus detractores lo señalaban como dictador, sus seguidores lo defendían como un líder que resistió la presión de Washington, comparándolo incluso con figuras históricas del antiimperialismo latinoamericano como Fidel Castro.
Amante de la salsa y con una retórica cargada de teatralidad, Maduro solía calificar a sus adversarios como "demonios fascistas" y se jactaba de desafiar a Estados Unidos. Una de sus frases, "sí a la paz, no a la guerra", incluso fue transformada en una canción electrónica difundida en redes sociales.
Elecciones cuestionadas y represión sostenida
Maduro juró su tercer mandato en enero de 2025, tras las elecciones de 2024, duramente condenadas por observadores internacionales y por la oposición. Miles de personas que protestaron contra la proclamación oficial de su victoria fueron detenidas.
Tanto Estados Unidos como numerosos países occidentales ya habían considerado ilegítima su reelección de 2018, consolidando el aislamiento diplomático del gobierno venezolano.
El carácter represivo de su administración fue subrayado en 2025, cuando el Premio Nobel de la Paz fue otorgado a la dirigente opositora María Corina Machado, en lo que fue interpretado como una fuerte condena internacional al régimen.
Presión estadounidense y acusaciones de narcotráfico
Tras autorizar operaciones de la CIA en Venezuela en octubre pasado, Trump intensificó su retórica contra Maduro, a quien Washington acusa de vínculos con el narcotráfico y redes criminales, cargos que el mandatario venezolano siempre negó.
En agosto, Estados Unidos duplicó la recompensa por su captura a 50 millones de dólares, mientras endurecía sanciones y reforzaba su presencia militar en el Caribe. En los últimos meses, se registraron decenas de ataques estadounidenses contra embarcaciones presuntamente vinculadas al tráfico de drogas.
Maduro denunció estas acciones como parte de una conspiración para derrocar al chavismo y apropiarse del petróleo venezolano.
Derechos humanos bajo la lupa internacional
Una misión independiente de la ONU concluyó recientemente que la Guardia Nacional Bolivariana cometió graves violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad durante más de una década, en el marco de la persecución a opositores.
El gobierno de Maduro rechazó esas conclusiones, alegando que Venezuela era víctima de una "guerra económica" impulsada por sanciones ilegítimas de Estados Unidos y sus aliados.
Las protestas masivas de 2017 dejaron 125 muertos, mientras que nuevas manifestaciones tras su asunción en 2019 y después de las elecciones de 2024 provocaron decenas de fallecidos y miles de arrestos, según informes de Naciones Unidas.
Colapso económico y éxodo masivo
El mandato de Maduro coincidió con el colapso prolongado de la economía venezolana, que transformó a un país históricamente próspero en uno de los más empobrecidos de la región.
Según datos de la ONU, 7,7 millones de venezolanos emigraron, huyendo de la crisis. En 2024, un relator especial informó que el 82% de la población vive en la pobreza, y más de la mitad en pobreza extrema, sin acceso garantizado a alimentos básicos.
De chofer de autobús al poder absoluto
Nacido el 23 de noviembre de 1962 en una familia trabajadora, Maduro fue chofer de autobús y dirigente sindical. Apoyó activamente a Chávez tras su fallido golpe de Estado de 1992 y se convirtió en uno de sus más leales aliados.
Tras la llegada de Chávez al poder en 1998, Maduro fue legislador, presidente de la Asamblea Nacional y luego canciller, desde donde tejió alianzas internacionales mediante programas de cooperación financiados por el petróleo.
Fue elegido presidente en 2013, tras la muerte de Chávez, pero nunca logró replicar el carisma de su mentor. Su gestión pronto se vio marcada por escasez, inflación descontrolada y medidas intervencionistas.
Atentados, poder familiar y el rol de Cilia Flores
En 2018, Maduro sobrevivió a un intento de asesinato con drones cargados de explosivos, lo que redujo drásticamente sus apariciones públicas.
A lo largo de su carrera, estuvo acompañado por su esposa, Cilia Flores, figura clave del poder chavista, exfiscal general y exjefa del Parlamento, considerada una de las personas más influyentes del régimen.
Trump afirmó que Flores también fue capturada junto a Maduro, aunque no existe confirmación independiente de su paradero.
Un final abierto
La eventual captura de Nicolás Maduro marcaría el cierre de una de las etapas más controvertidas de la historia reciente de Venezuela. Sin embargo, las incógnitas sobre la legalidad, el impacto regional y el futuro político del país mantienen en vilo a la comunidad internacional.




